La revolución Áurea

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lunes, 22 de junio de 2015

Mágico 33


El número mágico:
Extracto de la Revolución Áurea   http://garperj.wix.com/larevolucionaurea

Es uno de los 4 “números maestros” con grandes energías, curiosamente sobre el paralelo 33 está una de las ciudades más antiguas de la historia que no es otra que Bagdad, en la tierra de la antigua Mesopotamia que como sabéis estaba situada entre los ríos Tigris y Éufrates. Algunos textos bíblicos sugieren que aquí estaba el Jardín del Edén. Hay importantes ciudades de la actualidad como Sídney, Los Ángeles, Atlanta, Fénix, Valparaíso, Augusta, Casablanca o Columbia en el paralelo 33. Si lo pensáis un momento muchas de estas ciudades tienen curiosos nombres que nos recuerdan leyendas religiosas de la antigüedad, sobre todo tienen que ver con el paraíso terrenal.

La numerología y el mundo esotérico otorgan un gran poder al 33.  Se cree que ese número primo, tiene una “vibración maestra”, lo que transfiere a las personas ligadas a este número la capacidad de atraer hacia sí vibraciones cósmicas que inspiran a otras personas, son líderes espirituales en busca de grandes retos e ideales

-¡Vaya! ¿Entonces maestro? -Preguntó Miguel- ¿El cambio de vibración cósmica que  los Mayas calcularon para estas fechas podría tener algo que ver con el 33 y su fuerza?
-No sabría decirte… solamente puedo asegurar que las coincidencias históricas con ese número son cuanto menos curiosas: 33 años  tenía Jesús cuando murió en la cruz. Los mismos años que tenía el gran Alejandro Magno cuando falleció. El legendario Rey David reinó exactamente 33 años. 
Ernesto volvió a carga…
-Pero… ¿Ese no es el número que nos hacen decir los médicos para ver como tenemos las vías respiratorias?

           -¡Ernesto! Espetó Laura.

             -¡No te preocupes Laura, tienen razón. El fuerte sonido de sus consonantes hace que lo usen para que nuestras cuerdas vocales vibren…
-Hasta el nombre vibra –Comentó Héctor que hasta entonces no había intervenido para sorpresa de todos- Después continuó Gabriel:

-Debéis saber que el máximo grado de la masonería es el 33. Un buen ejemplo que os puedo dar es la Fachada de la Pasión del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia en Barcelona. Fue diseñada por el escultor Josep María Subirachs y en ella se puede ver un cuadrado mágico. Hay quién piensa que obedece a la posible aunque hasta hoy indemostrable vinculación masónica de Gaudí ya que la constante mágica de ese cuadrado es el número 33.

¿Y ustedes que piensan del número 33?

Casualidad, premeditación...

miércoles, 27 de mayo de 2015

¿Que es el éxito?

Extracto de La Revolución Áurea, los primeros pasos de la orden

El Maestro le dirigió una corta mirada y una leve inclinación de cabeza que él interpretó como la correspondencia en diferido a su saludo. No hubo más gestos…  El maestro sentado en una mesa y Miguel de pie, mirando. Transcurrió un eterno espacio de tiempo en el que el silencio se convirtió en el único protagonista de la escena, levantando una incómoda barrera entre ambos que por fin el maestro rompió quitando la vista de la caja para después comentar:

 
-¡Es curioso poder constatar la cantidad de formas que hay de construir! Esta caja por ejemplo…  La verdad es que puedo hacerla y ensamblarla de múltiples maneras y el resultado final sería el mismo; una caja ¿No te parece Miguel?
 

-No lo creo… en función de la construcción unas serán más resistentes que otras o serán más bonitas… ¡en fin! Que el resultado no es el mismo.


-¡Estoy de acuerdo! con las cajas como con cualquier cosa que construyamos en la vida lo importante siempre será la forma en la que se ha construido, mucho más que el aspecto que tenga. La forma de hacerla nos dirá si se ha realizado el trabajo con éxito; si construimos algo y lo dotamos de cimientos fuertes el resultado exterior será parecido a los ojos de los demás que no pueden ver a simple vista el trabajo realizado pero nosotros si sabremos que hemos triunfado con ese trabajo pues el éxito verdadero tienen que ver con el conocimiento y con lo que busca uno mismo en sus acciones, es más una emoción que una realidad.
 

-Puede ser, pero la verdad es que el éxito no se obtiene haciendo cajitas de madera por muy resistentes que sean –comentó Miguel- el éxito se consigue cuando tu cajita, es mucho mejor y más bonita que la de los demás, y si terminas vendiendo miles de ellas aún mejor.

 
-¡Entiendo Miguel! ¿Podrías decirme entonces que tiene de exitoso vender miles de cajas cuando lo que perseguías era hacer una caja resistente para guardar algo valioso?

 
            -¡Fácil! Es muy sencillo de explicar; el éxito de la operación es que además de hacer la caja resistente que necesitaba ganaré el dinero suficiente para pasarme el resto de la vida haciendo cajitas resistentes si eso es lo que quiero hacer.

 
-¡Muy interesante! ¿Pero si yo entiendo que eso que dices tú para mí no es el éxito? Imagina por un momento que yo no crea que eso sea alcanzar el éxito.

 
-Pues no entiendo por qué… ¿Me podría decir entonces que es exactamente para usted lograr éxito?

-¡Buena pregunta Miguel! tan buena como difícil de contestar; ¡Mira! Según mi opinión, a veces las personas se angustian por esa palabra, la educación recibida les obliga a tener la necesidad de sentirse exitosas para llenar el alma y sosegar su espíritu, parece que es la única manera de ser feliz. El problema es que a veces, la realidad se retuerce mezclándose con lo irreal haciendo muy difícil saber si eres una persona de éxito o no.

-Perdone pero yo en cambio lo veo claro; ¡Es obvio! una persona de éxito es alguien rico, famoso, admirado y por consiguiente envidiado, alguien que hace algo que los demás no son capaces, esa persona que tiene lo que los demás desean y disfruta de lo que el resto simplemente sueña.


-Es posible… esa es la definición más usual pero a veces podría pasar que no sepamos exactamente qué es lo que buscamos, seguramente el éxito sea mucho más que eso, pero también puede que sea algo mucho más simple, que tenga que ver con otras cosas no necesariamente materiales. Puede ser que el verdadero significado lo tengamos que buscar dentro de nosotros, donde surgen las palabras y los sueños, seguro que en ese lugar encontramos las respuestas necesarias para dar sentido a esa palabra.

 
-No lo termino de ver. ¿Para tener éxito debo ir a dónde? ¿A mi corazón? Eso no sería éxito tal y como el mundo entiende, lo que comenta no es éxito, puede que sea satisfacción por una labor realizada adecuadamente, orgullo, ego personal pero nada más.

 
-¡Pero Miguel! ¿Quién decide si alguien tiene éxito? Puede que triunfar no tenga tanto que ver con tener la sensación de formar parte de una rueda que no cesa y que nos hace dedicar casi todas nuestras energías y horas a trabajar para mantenernos en la cima con la única idea de poder disfrutar de más cosas materiales que la mayoría y de obtener así una posición social elevada. Eso es lo que entiende la sociedad como éxito, pero yo no creo que sea tan sencillo, vuelvo al principio; yo solamente buscaba hacer cajas resistentes y lo he logrado, no buscaba hacerme rico con ellas por lo que he tenido éxito.
 

-Pero en un tema puntual. Eso no lo considero éxito, como mucho logro personal pero entonces… ¿cómo definiría el éxito?

 
           -Como bien dices esta sociedad entiende esa palabra de forma absoluta y la define como la consecuencia de tener muchas cosas y la forma de medir el éxito conseguido es de forma proporcional a lo que posees. “Tanto tienes tanto vales”. Un empresario de éxito, un gran deportista, un ejecutivo de éxito… siempre se asocia a la riqueza y la fama. Sin embargo, el significado de la palabra éxito según el diccionario no es exactamente eso, se define como el resultado feliz de un negocio o una actuación.

 
-Ya veo por donde va… Quiere decir que es obligatorio además ser feliz para poder ser denominado como una persona de éxito.

 
-O que al menos nuestras acciones diarias nos hagan felices, podríamos concluir que esta sociedad está variando el verdadero significado de la palabra ya que el éxito y la felicidad van unidos en su verdadera esencia.


-Pero si tienes mucho es más fácil conseguir la felicidad… ¿cómo se consigue la felicidad sin un céntimo? Yo estoy aquí por eso…


-La felicidad no se puede comprar. Es un estado de ánimo, un sentimiento interior de la persona.  Es algo que se siente como consecuencia de nuestras acciones o de un acontecimiento concreto o de una forma de hacer. Hay personas afortunadas que la vida trata muy bien materialmente hablando, tienen dinero, reconocimiento y salud, no han sufrido desgracias personales ni familiares todo es genial. Pero sin embargo… no son felices.


            -Pero si puedes haces lo que te gusta y tienes éxito seguramente eres feliz. Yo lo era hasta que perdí mi trabajo…


-Es posible, pero no necesariamente tiene que ser así, por ejemplo un artista: puede ser muy feliz cuando todo el mundo empieza a valorar su obra, en ese momento se siente especial, querido y admirado. Se convierte en una persona de éxito, su “negocio” ha salido bien y es muy feliz. Pero esa sensación se mantiene hasta que su “éxito” se convierte en algo tan grande que ya no controla. Se convierte en una persona pública. Mil compromisos, entrevistas, viajes y obligaciones. Cosas que no le gustan nada. Todo eso va erosionando el alma de una persona llena de sensibilidad y casi siempre emocionalmente inestable, condición está casi obligatoria en los grandes creadores. La fama y la obligación se convierten en una pesadilla, muchos no lo resisten. Tenían otros planes, otras ilusiones que seguramente no se han cumplido, se sienten agobiados y ven que su vida no ha tomado el camino que ellos realmente querían, su vida y su obra no es suya, ya no disfrutan creando.


-Pero para tener éxito hay que trabajar duro, no hay más remedio. Esas cosas forman parte del peaje necesario para conseguir las cosas buenas de la vida, la verdad es que veo imposible encontrar “su” éxito.

-¡Miguel! ¿Por qué piensas que lo tienes que buscar en alguna parte? Se dice casi como una verdad absoluta que solamente valoramos lo que tenemos cuando lo perdemos. Esto tú ya lo has aprendido en parte. Pero es lógico; todo lo importante que tenemos es tan nuestro, está tan conseguido desde hace tanto tiempo que olvidamos lo importante que son en nuestra vida las cosas cercanas y añoramos las que están lejos; olvidamos al que nos ama, al que nos cuida y nos hace reír cada día, no recordamos la necesidad de valorar como merecen aquellas personas que mantienen caliente nuestro corazón. En esta vida de celos y envidias, de competencia encarnizada por lo material nunca nos paramos a evaluar verdaderamente nuestra propia situación. Quizá el éxito está escondido tan dentro de nosotros que no lo vemos. Y sin embargo somos unos triunfadores.


-Pero a ver… Solo una cosa; a cualquier persona le hace feliz conducir el deportivo de moda o tener una gran casa en la costa, un barco, mujeres guapas y la tranquilidad de tener mucho dinero. Eso es así. Será algo difícil de tener pero si lo tienes lo valoras y mucho más que las cosas que todo el mundo tiene.


-¿Seguro? ¡Por favor! Piensa en momentos felices… seguro que te  vendrá a la mente pequeñas cosas y momentos puntuales con personas queridas y no tanto cosas materiales. Los bienes por sí solos no nos hacen sentir nada. Presentimos que nos harían felices pero nada más. ¿No te ha pasado que has comprado un “cochazo” y a los cuatro días de tenerlo ya no experimentas gran cosa al conducirlo? Sin embargo sí que nos hace feliz esa canción que llevas escuchando toda la vida en tu coche de turno; cada vez que suena, nos levanta el ánimo y nos trae recuerdos agradables, o aquella otra que nos emociona tanto que solamente queremos escuchar en momentos especiales pues nos “toca” demasiado el corazón. Experimentar por ejemplo un momento de lectura en silencio, cuando despierta el día y el Sol empieza a darnos señales de su existencia enviándonos sus primeros y suaves rayos a través del cristal de nuestra ventana para que rieguen nuestra piel y nos calienten el alma acompañados de un humeante café mientras en casa, aún todos duermen… o aquella película que extrajo casi con violencia de nuestro interior todo aquello que siempre tuvimos, que removió nuestra conciencia aunque fuera por un momento y nos dejó desnudos ante nuestros sentimientos, ese momento en el que somos de verdad nosotros mismos.


Si pensamos en momentos felices recordaremos posiblemente si hemos disfrutado alguna vez de la sinceridad devastadora de un niño, de sus maravillosas ocurrencias. No hay nada más emocionante que ver cómo vive cada minuto de su vida como si fuera el último, con una necesidad casi exagerada de ser feliz pues tiene la ilusión aún sin erosionar por los golpes de la propia existencia, eso los hace puros y auténticos. Los niños brillan con más luz que nosotros o al menos a mí me lo parece. Seguro que si recordamos felicidad y tenemos la suerte de tenerla nos vendrá a la mente nuestra pareja; esa persona que nos complementa y mejora. Aquella que comparte con nosotros la vida, que camina a nuestro lado cada día en este complicado mundo. Esa persona que te sirve de apoyo cuando tu moral cojea, que te hacer reír y que te comprende, que no te juzga. Ese ser con el que has compartido el éxtasis más intenso que un ser humano puede experimentar por sus sentidos. Esa persona que siempre está cuando necesitas apoyo, cuando tienes miedo. O pensaremos también en esa Navidad tan especial en la estábamos todos juntos y que nunca se repetirá pues algunos de los protagonistas ya no volverán a compartir nuestra vida pero a pesar de no estar, nunca desaparecerán de nuestros corazones. Dicen que alguien no muere de verdad si está en el recuerdo de los que le conocieron y le amaron. ¡Miguel! No dejes que nadie bueno muera para siempre.


-Todo esto está muy bien… es muy emocionante y muy bonito si de lo que hablamos es de recuerdos o de solamente la felicidad pero… ¿no entiendo que tiene que ver todo esto con el éxito?


-¡Querido Miguel! el éxito verdadero tiene que ver con lo que tú necesitas y persigues en la vida y si aquello que buscabas lo has podido conseguir. Piensa en alguien que no pasa frío en invierno, que tiene su nevera igual de llena que su corazón, una persona que tiene a su alrededor gente que le quiere y con los que comparte momentos de felicidad y ternura cada día. Esa persona que lo que de verdad desea y persigue en la vida es disfrutar de cada momento, de cada estación, de cada año. Esa persona que además tiene la fortuna de estar sana al igual que sus seres queridos y que tiene lo que necesita para envejecer en paz tal como él quiere. ¿Piensas que esa persona no es un ser con éxito? Todo lo que tiene era lo que realmente quería en la vida y lo ha conseguido.

-Pero eso que tiene no es nada del otro mundo…
 

-¿Seguro? ¿Cuántas personas conoces que tengan todo lo que siempre desearon?


-Nadie tiene todo lo que desea pero se conforman con lo que tienen.
 

-Pero lo que tienen es mucho; Amor, salud, futuro, compresión, respeto, paz, alegría, felicidad… todo lo demás no sirve para nada si no se tiene todo esto.


-Voy comprendiendo. Entonces según parece el verdadero éxito en la vida es conseguir disfrutar de lo que realmente te hace feliz en la vida.


-¡Estupendo! Creo que esa definición es más apropiada que las que hemos visto hasta ahora. Si realmente lo que persigues lo tienes y además tienes con quién compartirlo ¡enhorabuena! eres una persona feliz y exitosa. Tu vida habrá tenido sentido pues todo lo que tienes y eres es lo que tú querías ser y tener, no lo que suponen los demás que tienes que tener y hacer… Y si además de conseguir esto, tu existencia marca de forma positiva la de otras personas para que siempre estés en sus corazones y en su recuerdo lo habrás conseguido; además de ser una persona exitosa serás una persona inmortal, pues nunca morirás del todo.
 
 
¿Se puede tener más éxito?