Extracto de La Revolución Áurea, los primeros pasos de la orden
El Maestro le dirigió una corta mirada y una leve inclinación de
cabeza que él interpretó como la correspondencia en diferido a su saludo. No
hubo más gestos… El maestro sentado en
una mesa y Miguel de pie, mirando. Transcurrió un eterno espacio de tiempo en
el que el silencio se convirtió en el único protagonista de la escena, levantando
una incómoda barrera entre ambos que por fin el maestro rompió quitando la
vista de la caja para después comentar:
-¡Es curioso poder constatar la
cantidad de formas que hay de construir! Esta caja por ejemplo… La verdad es que puedo hacerla y ensamblarla
de múltiples maneras y el resultado final sería el mismo; una caja ¿No te
parece Miguel?
-No lo creo… en función de la construcción
unas serán más resistentes que otras o serán más bonitas… ¡en fin! Que el
resultado no es el mismo.
-¡Estoy de acuerdo! con las cajas como
con cualquier cosa que construyamos en la vida lo importante siempre será la
forma en la que se ha construido, mucho
más que el aspecto que tenga. La forma de hacerla nos dirá si se ha realizado
el trabajo con éxito; si construimos algo y lo dotamos de cimientos fuertes el
resultado exterior será parecido a los ojos de los demás que no pueden ver a
simple vista el trabajo realizado pero nosotros si sabremos que hemos triunfado
con ese trabajo pues el éxito verdadero tienen que ver con el conocimiento y
con lo que busca uno mismo en sus acciones, es más una emoción que una
realidad.
-Puede ser, pero la verdad es que el
éxito no se obtiene haciendo cajitas de madera por muy resistentes que sean
–comentó Miguel- el éxito se consigue cuando tu cajita, es mucho mejor y más
bonita que la de los demás, y si terminas vendiendo miles de ellas aún mejor.
-¡Entiendo Miguel! ¿Podrías decirme entonces
que tiene de exitoso vender miles de cajas cuando lo que perseguías era hacer
una caja resistente para guardar algo valioso?
-¡Fácil! Es muy sencillo de explicar;
el éxito de la operación es que además de hacer la caja resistente que
necesitaba ganaré el dinero suficiente para pasarme el resto de la vida
haciendo cajitas resistentes si eso es lo que quiero hacer.
-¡Muy interesante! ¿Pero si yo
entiendo que eso que dices tú para mí no es el éxito? Imagina por un momento que
yo no crea que eso sea alcanzar el éxito.
-Pues no entiendo por qué… ¿Me podría
decir entonces que es exactamente para usted lograr éxito?
-¡Buena pregunta Miguel! tan buena
como difícil de contestar; ¡Mira! Según mi opinión, a veces las personas se angustian
por esa palabra, la educación recibida les obliga a tener la necesidad de
sentirse exitosas para llenar el alma y sosegar su espíritu, parece que es la
única manera de ser feliz. El problema es que a veces, la realidad se retuerce
mezclándose con lo irreal haciendo muy difícil saber si eres una persona de
éxito o no.
-Perdone pero yo en cambio lo veo
claro; ¡Es obvio! una persona de éxito es alguien rico, famoso, admirado y por
consiguiente envidiado, alguien que hace algo que los demás no son capaces, esa
persona que tiene lo que los demás desean y disfruta de lo que el resto
simplemente sueña.
-Es posible… esa es la definición más
usual pero a veces podría pasar que no sepamos exactamente qué es lo que
buscamos, seguramente el éxito sea mucho más que eso, pero también puede que
sea algo mucho más simple, que tenga que ver con otras cosas no necesariamente
materiales. Puede ser que el verdadero significado lo tengamos que buscar
dentro de nosotros, donde surgen las palabras y los sueños, seguro que en ese
lugar encontramos las respuestas necesarias para dar sentido a esa palabra.
-No lo termino de ver. ¿Para tener
éxito debo ir a dónde? ¿A mi corazón? Eso no sería éxito tal y como el mundo
entiende, lo que comenta no es éxito, puede que sea satisfacción por una labor
realizada adecuadamente, orgullo, ego personal pero nada más.
-¡Pero Miguel! ¿Quién decide si
alguien tiene éxito? Puede que triunfar no tenga tanto que ver con tener la
sensación de formar parte de una rueda que no cesa y que nos hace dedicar casi
todas nuestras energías y horas a trabajar para mantenernos en la cima con la
única idea de poder disfrutar de más cosas materiales que la mayoría y de
obtener así una posición social elevada. Eso es lo que entiende la sociedad
como éxito, pero yo no creo que sea tan sencillo, vuelvo al principio; yo
solamente buscaba hacer cajas resistentes y lo he logrado, no buscaba hacerme
rico con ellas por lo que he tenido éxito.
-Pero en un tema puntual. Eso no lo
considero éxito, como mucho logro personal pero entonces… ¿cómo definiría el
éxito?
-Como bien dices esta sociedad
entiende esa palabra de forma absoluta y la define como la consecuencia de
tener muchas cosas y la forma de medir el éxito conseguido es de forma
proporcional a lo que posees. “Tanto tienes tanto vales”. Un empresario de
éxito, un gran deportista, un ejecutivo de éxito… siempre se asocia a la
riqueza y la fama. Sin embargo, el significado de la palabra éxito según el
diccionario no es exactamente eso, se define como el resultado feliz de un
negocio o una actuación.
-Ya veo por donde va… Quiere decir que
es obligatorio además ser feliz para poder ser denominado como una persona de
éxito.
-O que al menos nuestras acciones
diarias nos hagan felices, podríamos concluir que esta sociedad está variando
el verdadero significado de la palabra ya que el éxito y la felicidad van
unidos en su verdadera esencia.
-Pero si tienes mucho es más fácil
conseguir la felicidad… ¿cómo se consigue la felicidad sin un céntimo? Yo estoy
aquí por eso…
-La felicidad no se puede comprar. Es un estado de ánimo, un
sentimiento interior de la persona. Es
algo que se siente como consecuencia de nuestras acciones o de un
acontecimiento concreto o de una forma de hacer. Hay personas afortunadas que
la vida trata muy bien materialmente hablando, tienen dinero, reconocimiento y
salud, no han sufrido desgracias personales ni familiares todo es genial. Pero
sin embargo… no son felices.
-Pero si puedes
haces lo que te gusta y tienes éxito seguramente eres feliz. Yo lo era hasta
que perdí mi trabajo…
-Es posible, pero no necesariamente
tiene que ser así, por ejemplo un artista: puede ser muy feliz cuando todo el
mundo empieza a valorar su obra, en ese momento se siente especial, querido y
admirado. Se convierte en una persona de éxito, su “negocio” ha salido bien y
es muy feliz. Pero esa sensación se mantiene hasta que su “éxito” se convierte
en algo tan grande que ya no controla. Se convierte en una persona pública. Mil
compromisos, entrevistas, viajes y obligaciones. Cosas que no le gustan nada. Todo
eso va erosionando el alma de una persona llena de sensibilidad y casi siempre
emocionalmente inestable, condición está casi obligatoria en los grandes
creadores. La fama y la obligación se convierten en una pesadilla, muchos no lo
resisten. Tenían otros planes, otras ilusiones que seguramente no se han
cumplido, se sienten agobiados y ven que su vida no ha tomado el camino que
ellos realmente querían, su vida y su obra no es suya, ya no disfrutan creando.
-Pero para tener éxito hay que
trabajar duro, no hay más remedio. Esas cosas forman parte del peaje necesario
para conseguir las cosas buenas de la vida, la verdad es que veo imposible encontrar
“su” éxito.
-¡Miguel! ¿Por qué piensas que lo
tienes que buscar en alguna parte? Se dice casi como una verdad absoluta que
solamente valoramos lo que tenemos cuando lo perdemos. Esto tú ya lo has
aprendido en parte. Pero es lógico; todo lo importante que tenemos es tan
nuestro, está tan conseguido desde hace tanto tiempo que olvidamos lo
importante que son en nuestra vida las cosas cercanas y añoramos las que están
lejos; olvidamos al que nos ama, al que nos cuida y nos hace reír cada día, no
recordamos la necesidad de valorar como merecen aquellas personas que mantienen
caliente nuestro corazón. En esta vida de celos y envidias, de competencia
encarnizada por lo material nunca nos paramos a evaluar verdaderamente nuestra
propia situación. Quizá el éxito está escondido tan dentro de nosotros que no
lo vemos. Y sin embargo somos unos triunfadores.
-Pero a ver… Solo una cosa; a
cualquier persona le hace feliz conducir el deportivo de moda o tener una gran
casa en la costa, un barco, mujeres guapas y la tranquilidad de tener mucho
dinero. Eso es así. Será algo difícil de tener pero si lo tienes lo valoras y
mucho más que las cosas que todo el mundo tiene.
-¿Seguro? ¡Por favor! Piensa en
momentos felices… seguro que te vendrá a
la mente pequeñas cosas y momentos puntuales con personas queridas y no tanto
cosas materiales. Los bienes por sí solos no nos hacen sentir nada. Presentimos
que nos harían felices pero nada más. ¿No te ha pasado que has comprado un
“cochazo” y a los cuatro días de tenerlo ya no experimentas gran cosa al
conducirlo? Sin embargo sí que nos hace feliz esa canción que llevas escuchando
toda la vida en tu coche de turno; cada vez que suena, nos levanta el ánimo y
nos trae recuerdos agradables, o aquella otra que nos emociona tanto que
solamente queremos escuchar en momentos especiales pues nos “toca” demasiado el
corazón. Experimentar por ejemplo un momento de lectura en silencio, cuando
despierta el día y el Sol empieza a darnos señales de su existencia enviándonos
sus primeros y suaves rayos a través del cristal de nuestra ventana para que
rieguen nuestra piel y nos calienten el alma acompañados de un humeante café
mientras en casa, aún todos duermen… o aquella película que extrajo casi con
violencia de nuestro interior todo aquello que siempre tuvimos, que removió
nuestra conciencia aunque fuera por un momento y nos dejó desnudos ante
nuestros sentimientos, ese momento en el que somos de verdad nosotros mismos.
Si pensamos en momentos felices recordaremos posiblemente si hemos disfrutado
alguna vez de la sinceridad devastadora de un niño, de sus maravillosas
ocurrencias. No hay nada más emocionante que ver cómo vive cada minuto de su
vida como si fuera el último, con una necesidad casi exagerada de ser feliz
pues tiene la ilusión aún sin erosionar por los golpes de la propia existencia,
eso los hace puros y auténticos. Los niños brillan con más luz que nosotros o
al menos a mí me lo parece. Seguro que si recordamos felicidad y tenemos la
suerte de tenerla nos vendrá a la mente nuestra pareja; esa persona que nos
complementa y mejora. Aquella que comparte con nosotros la vida, que camina a
nuestro lado cada día en este complicado mundo. Esa persona que te sirve de
apoyo cuando tu moral cojea, que te hacer reír y que te comprende, que no te
juzga. Ese ser con el que has compartido el éxtasis más intenso que un ser
humano puede experimentar por sus sentidos. Esa persona que siempre está cuando
necesitas apoyo, cuando tienes miedo. O pensaremos también en esa Navidad tan
especial en la estábamos todos juntos y que nunca se repetirá pues algunos de
los protagonistas ya no volverán a compartir nuestra vida pero a pesar de no
estar, nunca desaparecerán de nuestros corazones. Dicen que alguien no muere de
verdad si está en el recuerdo de los que le conocieron y le amaron. ¡Miguel! No
dejes que nadie bueno muera para siempre.
-Todo esto está muy bien… es muy
emocionante y muy bonito si de lo que hablamos es de recuerdos o de solamente la
felicidad pero… ¿no entiendo que tiene que ver todo esto con el éxito?
-¡Querido Miguel! el éxito verdadero
tiene que ver con lo que tú necesitas y persigues en la vida y si aquello que
buscabas lo has podido conseguir. Piensa en alguien que no pasa frío en
invierno, que tiene su nevera igual de llena que su corazón, una persona que
tiene a su alrededor gente que le quiere y con los que comparte momentos de
felicidad y ternura cada día. Esa persona que lo que de verdad desea y persigue
en la vida es disfrutar de cada momento, de cada estación, de cada año. Esa persona
que además tiene la fortuna de estar sana al igual que sus seres queridos y que
tiene lo que necesita para envejecer en paz tal como él quiere. ¿Piensas que
esa persona no es un ser con éxito? Todo lo que tiene era lo que realmente
quería en la vida y lo ha conseguido.
-Pero eso que tiene no es nada del
otro mundo…
-¿Seguro? ¿Cuántas personas conoces
que tengan todo lo que siempre desearon?
-Nadie tiene todo lo que desea pero se
conforman con lo que tienen.
-Pero lo que tienen es mucho; Amor,
salud, futuro, compresión, respeto, paz, alegría, felicidad… todo lo demás no
sirve para nada si no se tiene todo esto.
-Voy comprendiendo. Entonces según
parece el verdadero éxito en la vida es conseguir disfrutar de lo que realmente
te hace feliz en la vida.
-¡Estupendo! Creo que esa definición
es más apropiada que las que hemos visto hasta ahora. Si realmente lo que
persigues lo tienes y además tienes con quién compartirlo ¡enhorabuena! eres
una persona feliz y exitosa. Tu vida habrá tenido sentido pues todo lo que
tienes y eres es lo que tú querías ser y tener, no lo que suponen los demás que
tienes que tener y hacer… Y si además de conseguir esto, tu existencia marca de
forma positiva la de otras personas para que siempre estés en sus corazones y
en su recuerdo lo habrás conseguido; además de ser una persona exitosa serás
una persona inmortal, pues nunca morirás del todo.
¿Se puede tener más éxito?