La revolución Áurea

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lunes, 8 de febrero de 2016

LA PÍLDORA QUE CAMBIARÍA EL MUNDO

Cada día nos enfrentamos a una forma de vivir que hace que olvidemos lo verdaderamente importante. La píldora que cambiaría el mundo es una reflexión personal, cargada de ironía sobre la forma de utilizar el tiempo en nuestra sociedad y la cantidad de excusas a las que acudimos cuando queremos justificar lo injustificable para sentirnos mejor con nosotros mismos.

Cada día lo mismo:
Me levanto con sueño ¡demasiado sueño! Tanto que pienso que no descanso bien y debería ir a al médico pues no es normal.

Mi padre siempre decía que cuando te haces mayor eso cambia y no necesitas dormir tanto, yo tengo más de cuarenta «tacos»  hace ya un  buen  rato y si eso no es ser lo suficientemente mayor como para poder levantarme con otra cara, no sé cuánto tiempo más tendré que esperar.

Yo me inclino a pensar que eso de madrugar con soltura es cuestión de personas; hay unas que se duermen en cuanto caen sobre su cama y disfrutan de esa actividad como yo de una buena comida o un buen libro, en cambio; otros, tenemos que soportar la maldición de tener que dormir cada día, ¡vaya pérdida de tiempo!

Desde niño, he soñado con una pastilla o una máquina que nos mantuviera en plena forma a cambio de un par de siestas diarias.

¡Eso sería del todo increíble!

Hay tantas cosas que ver y que pensar, tantos libros por leer y tantas líneas que escribir que no hay tiempo material al cabo del día. Pensar en perder un tercio de la vida en dormir, para muchos de nosotros es un drama.

Los que trabajamos muchas horas y nos pasamos la vida en un atasco permanente de tráfico y emociones negativas, cuando llegamos a casa,  lo que necesitamos es disfrutar de todas esas cosas placenteras, es la forma de sentir que la vida tiene sentido y que el fin justifica los medios.

¿Pero qué es lo que realmente sucede? Que no hay tiempo. Al llegar a casa muchos de nosotros debemos atender a nuestros hijos ya que nos ven poco y debemos darles algo de felicidad, ayudarles a estudiar si lo necesitan y prestarles atención en lo que nos cuentan. 

Además; ellos son lo más grande que sin duda, haremos en la vida, el mayor milagro del que participaremos jamás y necesitan cada minuto de nuestro apoyo y cariño. Por supuesto debemos dedicar tiempo de calidad a nuestra pareja para mantener el fuego encendido y preocuparnos realmente por ella, seguramente también está cansada y con las mismas ganas de tener ocio que  nosotros. 

Algunos también tienen aún la suerte de tener padres. O al menos madre como en mi caso; una madre maravillosa, activa y jovial como pocas, a pesar de sus 80 «añazos» y sus achaques casi eternos, desde que recuerdo; siempre se anda la mujer quejando de sus dolores reumáticos, creo que lo hace desde niña ya que mi abuela –su madre- siempre decía al respecto de ella:

¡Mujer doliente, mujer para siempre! 

Mi madre vive sola desde hace demasiado tiempo, mi padre se fue de esta vida antes de lo esperado, y es por eso que no puedo olvidar, hablar al menos dos minutos con ella todas las noches, necesito saber cómo se encuentra. Mis hermanos lo hacen una vez a la semana. Lógico, son gente muy ocupada, con muchas responsabilidades. Uno de ellos está tan ocupado que solo la puede visitar dos veces al año. Vive nada menos que a 30 Km de su casa y no todo el mundo puede recorrer tantos kilómetros de forma habitual.

Pero yo necesito saber de ella más a menudo, pensar en que la pudiera pasar algo y la encontraran sola, en su casa, tres o cuatro días después, es algo que me obsesiona y que mi conciencia no podría soportar. El mayor enemigo al que se puede enfrentar el ser humano es la soledad, ese enemigo; silencioso como ninguno, que atrapa la cordura y hace que se confunda la realidad. El silencio es el grito más alto, tanto; que si vivimos bajo su dominio nos vuelve locos.

A veces; nos olvidamos de nuestros mayores y les dejamos consumirse en su retiro, pero la realidad es que no tenemos tiempo.

Hace ya muchos años que descubrí que la ropa no se lava, tiende y guarda sola. Para ser exactos desde que vivía con «mamá». Todo estaba arreglado y recogido como por arte de magia. Eso en mi casa les aseguro que no sucede, por lo que tengo menos tiempo para otras cosas. 

¡Tú recoge el baño y yo habitación antes de irnos! Y el primero que llegue hace la cena mientras el otro pone una lavadora y plancha un poco. Luego el hermoso y tierno momento de familia, compartiendo mesa pero no gustos; nosotros -los adultos- deseando apagar la televisión y hablar de las cosas que hoy nos han pasado y ellos, -los más pequeños-  luchando por lo contrario.  

Hay tantas cosas que hacer…

Además de todo esto, hay que añadir  las recomendaciones saludables y necesarias para tener una buena y larga vida; andar dos horas al día o correr una,  hacer después al menos media hora de estiramientos, tumbarse un rato en el suelo con la cabeza apoyada en un libro, para estirar las cervicales y así liberar tensiones y evitar dolores futuros.

También hay que invertir tiempo cada día para tener una alimentación saludable, mejor cocinar uno mismo que comer cosas preparadas llenas de conservantes y cosas que terminan en «es», las  dos infusiones recomendadas para depurar nuestra sangre, las vitaminas y los necesarios antioxidantes para conseguir que nuestro cuerpo no chirríe y por supuesto los regeneradores de la piel. Cremas de día y cremas de noche harán que nuestra piel brille y luzca tersa, y si la de día, tiene factor de protección mucho mejor, evitaremos las nocivas radiaciones solares, responsables del cáncer de piel.

Tres limpiezas profundas de dientes con cepillo, hilo dental y enjuague. So lo hacemos a la ligera es como si nada, debemos hacerlo bien, cinco minutos por cepillado y mejor con un cepillo eléctrico que limpia más profundamente.

La ducha de rigor matutina y el baño relajante antes de irnos a la cama para relajar nuestro cuerpo. Las cinco comidas al día para quemar mejor los azúcares y no despertar la sustancia que ralentiza el metabolismo y que nos hace engordar. En mi caso, esa «simpática» como se llame, es como yo; duerme poco. Hay que tomar unas siete piezas de fruta cada día  para reducir a la mitad el riesgo de muerte súbita, eso es algo que todos queremos evitar pero si no lo hacemos es por falta de tiempo. ¡Por cierto! Sigo sin tener claro si debo comerlas con piel o no hace falta.

Lo de las siete copas de vino necesarias para evitar accidentes vasculares es un objetivo más razonable, pero no piensen mal… son siete copas, pero a la semana. Y eso no es lo mismo que siete manzanas al día. Una «copita» de vino no representa un excesivo esfuerzo a sumar a los dos litros de agua, las  infusiones y los batidos depurativos de apio, pepino, hinojo y zanahoria que hay que «tragar» cada día.

Como ven, si sacáramos cinco o seis horas más al día, vida seríamos mejores y tendríamos mucha más salud, lo malo es que dejaríamos el planeta sin manzanas.

Podríamos dedicar mucho más tiempo a las redes sociales, a todas y cada una de ellas; son muchas y parece que todo el mundo las usa a diario por lo que deben ser importantes. Y hasta podríamos leer dos libros a la vez uno antes de cada siesta. Incluso escribir alguno nosotros mismos.

Podríamos ver la película de las 22:30 sin desmayarnos un par de veces en el transcurso de la proyección. Yo soy un experto en eso; lo he entrenado tanto que tengo que ver la película solo dos veces para enterarme de todo ya que en cada proyección, me duermo en partes diferentes y así; consigo verla completa. Y ahora incluso si la quitas a medio ver, al día siguiente el televisor que es «inteligente» te pregunta si quieres reanudarla desde donde la dejaste.

¡Es maravilloso!

Si tuviéramos más horas aprovecharíamos para cenar con amigos, a esos pobres a los que les hemos dicho, varias veces, que no podemos quedar pues tenemos cosas que hacer, siempre por falta de tiempo. Podríamos cenar con ellos a las dos de la mañana, ¿qué más da? Y si les apetece, que hagan la siesta en casa.

Los miércoles a la una y media de la mañana podríamos ir al teatro, además sería más barato pues tendrían tres o cuatro pases diarios y eso nos vendría a todos de maravilla pues los precios están por las nubes. La bandeja de entrada de nuestro correo estaría limpia, los recibos y  facturas ordenadas perfectamente por meses y bien archivadas. El coche limpio y con las revisiones pasadas en tiempo y forma.

Imaginen si pudieran programar partidos de fútbol a las cuatro de la mañana. 

¡Bueno! Eso… está cerca de conseguirse actualmente,  pensemos en otra cosa;  por ejemplo, al dormir mucho menos, podrían existir un montón de franjas de las llamadas «Prime Time». La de las diez de la noche, la de la siesta de toda la vida, otra franja líder antes de la nueva siesta etc. Dos películas de las catalogadas como «Blockbuster» cada día, dos partidos de fútbol, dos capítulos de la serie de moda, esa que nos tiene tan enganchados. Estas además, son tan abundantes y con tantas temporadas  que necesitamos horas y horas para estar al día por lo que sería estupendo poder ver muchos capítulos cada día.

¡Señores científicos! Céntrense en la píldora, déjense de  inventar cosas innecesarias como por ejemplo para los ronquidos. Con mi píldora de no dormir, las uniones serían más felices; lo mismo es que tu pareja ronque quince minutos a que lo haga durante seis horas de forma ininterrumpida, bufando como una locomotora de vapor y chirriando con más violencia que las bisagras de la puerta del castillo de Drácula. Las apneas serían anécdota y las pastillas para el insomnio pasarían a ser algo inservible pues hasta un gran insomne media «horita» seguida duerme.

¿Y qué me dicen de los colchones con efecto memoria? serían una tomadura de pelo. Todo eso dejaría de ser un problema con la pastilla de no dormir.  A partir de ese momento, podremos acceder a todas esas cosas que deseamos y nunca conseguimos. Unos llegarían a ser ricos de una vez ya que tendrían tiempo para desarrollar sus grandes ideas, otros conseguirían un cuerpo atlético y saludable, ahora no lo tienen pero solo es por falta de tiempo.

Piensen en todos esos niños pudiendo disfrutar un par de horas al día de sus padres, merece mucho la pena. Y si eso no les conmueve, recuerden a esos abuelos que viven en una residencia. Solos, sin ningún vínculo afectivo externo. ¡Piensen que maravilla! Desde ese momento, recibirían la visita de sus atareados hijos al menos una vez a la semana. 

Conseguir todo aquello que no hemos logrado por culpa de la falta de tiempo sería factible. Al tener tiempo, mejoraría nuestra actitud con el prójimo, lo convertiríamos en una necesidad. Si ahora tu jefe no te dice nunca a pesar de tu esfuerzo ¡Buen trabajo! no es por otra cosa que por falta de tiempo. Si lo tuviera lo haría, no lo dudes. Todos estaríamos mucho más contentos pues nos veríamos reconocidos a menudo.

Debemos tener claro que si el vecino, no nos dice ni buenos días en el ascensor, o ni siquiera nos da las gracias si le cedemos el paso no es por otra cosa que por falta de tiempo; en algún momento tendrá que pensar ese hombre cómo solucionar aquel problema. ¡Es normal! tenemos todos mucho que hacer y poco tiempo. No lo hace a propósito, no es un desagradable, es una persona ocupada, nada más.

No se sientan mal si cuando llegan a casa no se «tiran» al suelo con su hijo a jugar o se sientan en la cama de su adolescente hija, adicta a Twitter y a Facebook para ver cómo se encuentra. Si no lo hacen es por la falta de tiempo. Si no le dicen a su pareja que hoy está radiante o que es una persona importante en su vida es por la falta de tiempo,  pensarlo lo piensan, pero esas cosas hay que decirlas bien pues si las dices mal es mejor no decirlas y como no hay tiempo... 

Si hoy en día no hay mucha gente, que dedique cuatro minutos de su tiempo al mes, para hacer una transferencia de 10 euros a una ONG de esas que lucha contra el hambre  no es por no tener dinero, ni por falta de gana. ¡Faltaría más! Es solamente por falta de tiempo, ¡algún día lo haré!  Esa frase es de las más utilizadas y eso denota gran interés.

El tiempo. La clave es esa; si algún día se consigue esa píldora, el mundo será un lugar mejor y todos seremos más felices. La píldora de no dormir será el mayor invento. El descubrimiento del siglo, por fin algo que nos dará el control perdido. A partir de ese momento, haríamos todo lo que hay que hacer cada día para ser mejores personas, maravillosos padres, buenos hijos y extraordinarios empleados, científicos, músicos, empresarios etc.

¿Qué pasa? ¿No me creen?  Hagan la prueba. ¡Pregunten y verán!  Todo el mundo les dirá que si no hacen todas esas cosas, cada día, no es nada más que por falta de tiempo. Para nada es una excusa. Eso es así.  

Me atrevo a decir que es una verdad absoluta, una realidad inflexible. 

Pero ahora que lo pienso; la verdad es siempre tan relativa.


Garper J
2015




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