LA PÍLDORA QUE CAMBIARÍA EL MUNDO
Cada día nos enfrentamos a una forma de vivir que hace que olvidemos lo verdaderamente importante. La píldora que cambiaría el mundo es una reflexión personal, cargada de ironía sobre la forma de utilizar el tiempo en nuestra sociedad y la cantidad de excusas a las que acudimos cuando queremos justificar lo injustificable para sentirnos mejor con nosotros mismos.
Cada
día lo mismo:
Me levanto con sueño ¡demasiado sueño! Tanto
que pienso que no descanso bien y debería ir a al médico pues no es normal.
Mi padre siempre decía que cuando te haces
mayor eso cambia y no necesitas dormir tanto, yo tengo más de cuarenta «tacos» hace ya un
buen rato y si eso no es ser lo
suficientemente mayor como para poder levantarme con otra cara, no sé cuánto
tiempo más tendré que esperar.
Yo me inclino a pensar que eso de madrugar
con soltura es cuestión de personas; hay unas que se duermen en cuanto caen
sobre su cama y disfrutan de esa actividad como yo de una buena comida o un
buen libro, en cambio; otros, tenemos que soportar la maldición de tener que
dormir cada día, ¡vaya pérdida de tiempo!
Desde niño, he soñado con una pastilla o una
máquina que nos mantuviera en plena forma a cambio de un par de siestas
diarias.
¡Eso sería del todo increíble!
Hay tantas cosas que ver y que pensar, tantos
libros por leer y tantas líneas que escribir que no hay tiempo material al cabo
del día. Pensar en perder un tercio de la vida en dormir, para muchos de
nosotros es un drama.
Los que trabajamos muchas horas y nos pasamos
la vida en un atasco permanente de tráfico y emociones negativas, cuando
llegamos a casa, lo que necesitamos es
disfrutar de todas esas cosas placenteras, es la forma de sentir que la vida
tiene sentido y que el fin justifica los medios.
¿Pero qué es lo que realmente sucede? Que no
hay tiempo. Al llegar a casa muchos de nosotros debemos atender a nuestros
hijos ya que nos ven poco y debemos darles algo de felicidad, ayudarles a
estudiar si lo necesitan y prestarles atención en lo que nos cuentan.
Además; ellos son lo más grande que sin duda,
haremos en la vida, el mayor milagro del que participaremos jamás y necesitan
cada minuto de nuestro apoyo y cariño. Por supuesto debemos dedicar tiempo de
calidad a nuestra pareja para mantener el fuego encendido y preocuparnos
realmente por ella, seguramente también está cansada y con las mismas ganas de
tener ocio que nosotros.
Algunos también tienen aún la suerte de tener
padres. O al menos madre como en mi caso; una madre maravillosa, activa y
jovial como pocas, a pesar de sus 80 «añazos» y sus achaques casi eternos,
desde que recuerdo; siempre se anda la mujer quejando de sus dolores reumáticos, creo que
lo hace desde niña ya que mi abuela –su madre- siempre decía al respecto de
ella:
¡Mujer doliente, mujer para siempre!
Mi madre vive sola desde hace demasiado
tiempo, mi padre se fue de esta vida antes de lo esperado, y es por eso
que no puedo olvidar, hablar al menos dos minutos con ella todas las noches, necesito saber cómo se encuentra. Mis hermanos lo hacen una vez a la semana. Lógico, son gente muy ocupada, con muchas responsabilidades. Uno de ellos está tan ocupado que solo la puede visitar dos veces al año. Vive nada menos que a 30 Km de su casa y no todo el mundo puede recorrer tantos kilómetros de forma habitual.
Pero yo necesito saber de ella más a menudo, pensar en que la pudiera pasar algo y la
encontraran sola, en su casa, tres o cuatro días después, es algo que me
obsesiona y que mi conciencia no podría soportar. El mayor enemigo al que se
puede enfrentar el ser humano es la soledad, ese enemigo; silencioso como
ninguno, que atrapa la cordura y hace que se confunda la realidad. El silencio es el grito más alto, tanto; que
si vivimos bajo su dominio nos vuelve locos.
A veces; nos olvidamos de nuestros
mayores y les dejamos consumirse en su retiro, pero la realidad es que no
tenemos tiempo.
Hace ya muchos años que descubrí que la ropa
no se lava, tiende y guarda sola. Para ser exactos desde que vivía con «mamá». Todo
estaba arreglado y recogido como por arte de magia. Eso en mi casa les aseguro que no sucede, por
lo que tengo menos tiempo para otras cosas.
¡Tú recoge el baño y yo habitación antes de irnos!
Y el primero que llegue hace la cena mientras el otro pone una lavadora y
plancha un poco. Luego el hermoso y tierno momento de familia, compartiendo
mesa pero no gustos; nosotros -los adultos- deseando apagar la televisión y
hablar de las cosas que hoy nos han pasado y ellos, -los más pequeños- luchando por lo contrario.
Hay tantas cosas que hacer…
Además de todo esto, hay que añadir las recomendaciones saludables y necesarias
para tener una buena y larga vida; andar dos horas al día o correr una, hacer después al menos media hora de
estiramientos, tumbarse un rato en el suelo con la cabeza apoyada en un libro,
para estirar las cervicales y así liberar tensiones y evitar dolores futuros.
También hay que invertir tiempo cada día para
tener una alimentación saludable, mejor cocinar uno mismo que comer cosas
preparadas llenas de conservantes y cosas que terminan en «es», las dos infusiones recomendadas para depurar
nuestra sangre, las vitaminas y los necesarios antioxidantes para conseguir que
nuestro cuerpo no chirríe y por supuesto los regeneradores de la piel. Cremas de día y cremas de noche harán que nuestra
piel brille y luzca tersa, y si la de día, tiene factor de protección mucho
mejor, evitaremos las nocivas radiaciones solares, responsables del cáncer de
piel.
Tres limpiezas profundas de dientes con
cepillo, hilo dental y enjuague. So lo hacemos a la ligera es como si nada,
debemos hacerlo bien, cinco minutos por cepillado y mejor con un cepillo eléctrico
que limpia más profundamente.
La ducha de rigor matutina y el baño
relajante antes de irnos a la cama para relajar nuestro cuerpo. Las cinco
comidas al día para quemar mejor los azúcares y no despertar la sustancia que
ralentiza el metabolismo y que nos hace engordar. En mi caso, esa «simpática»
como se llame, es como yo; duerme poco. Hay que tomar unas siete piezas de fruta cada
día para reducir a la mitad el riesgo de
muerte súbita, eso es algo que todos queremos evitar pero si no lo hacemos es
por falta de tiempo. ¡Por cierto! Sigo sin tener claro si debo comerlas con
piel o no hace falta.
Lo de las siete copas de vino necesarias para
evitar accidentes vasculares es un objetivo más razonable, pero no
piensen mal… son siete copas, pero a la semana. Y eso no es lo mismo que siete
manzanas al día. Una «copita» de vino no representa un excesivo esfuerzo a sumar
a los dos litros de agua, las infusiones
y los batidos depurativos de apio, pepino, hinojo y zanahoria que hay que «tragar»
cada día.
Como ven, si sacáramos cinco o seis horas más
al día, vida seríamos mejores y tendríamos mucha más salud, lo malo es que dejaríamos
el planeta sin manzanas.
Podríamos dedicar mucho más tiempo a las
redes sociales, a todas y cada una de ellas; son muchas y parece que todo el
mundo las usa a diario por lo que deben ser importantes. Y hasta podríamos leer
dos libros a la vez uno antes de cada siesta. Incluso escribir alguno nosotros
mismos.
Podríamos ver la película de las 22:30 sin
desmayarnos un par de veces en el transcurso de la proyección. Yo soy un
experto en eso; lo he entrenado tanto que tengo que ver la película solo dos
veces para enterarme de todo ya que en cada proyección, me duermo en partes
diferentes y así; consigo verla completa. Y ahora incluso si la quitas a medio
ver, al día siguiente el televisor que es «inteligente» te pregunta si quieres
reanudarla desde donde la dejaste.
¡Es maravilloso!
Si tuviéramos más horas aprovecharíamos para
cenar con amigos, a esos pobres a los que les hemos dicho, varias veces, que no
podemos quedar pues tenemos cosas que hacer, siempre por falta de tiempo.
Podríamos cenar con ellos a las dos de la mañana, ¿qué más da? Y si les apetece,
que hagan la siesta en casa.
Los miércoles a la una y media de la mañana
podríamos ir al teatro, además sería más barato pues tendrían tres o cuatro
pases diarios y eso nos vendría a todos de maravilla pues los precios están por
las nubes. La bandeja de entrada de nuestro correo estaría limpia, los recibos
y facturas ordenadas perfectamente por
meses y bien archivadas. El coche limpio y con las revisiones pasadas en tiempo y forma.
Imaginen si pudieran programar partidos de fútbol
a las cuatro de la mañana.
¡Bueno! Eso… está cerca de conseguirse actualmente, pensemos en otra cosa; por ejemplo, al dormir mucho menos, podrían existir un montón de
franjas de las llamadas «Prime Time».
La de las diez de la noche, la de la siesta de toda la vida, otra franja líder
antes de la nueva siesta etc. Dos películas de las catalogadas como «Blockbuster» cada día, dos partidos de
fútbol, dos capítulos de la serie de moda, esa que nos tiene tan enganchados.
Estas además, son tan abundantes y con tantas temporadas que necesitamos horas y horas para estar al
día por lo que sería estupendo poder ver muchos capítulos cada día.
¡Señores
científicos! Céntrense en la píldora, déjense de inventar cosas innecesarias como por ejemplo para los ronquidos. Con mi
píldora de no dormir, las uniones serían más felices; lo mismo es
que tu pareja ronque quince minutos a que lo haga durante seis
horas de forma ininterrumpida, bufando como una locomotora de vapor y
chirriando con más violencia que las bisagras de la puerta del castillo de
Drácula. Las apneas serían anécdota y las pastillas
para el insomnio pasarían a ser algo inservible pues hasta un gran insomne
media «horita» seguida duerme.
¿Y qué me dicen de los colchones con efecto
memoria? serían una tomadura de pelo. Todo eso dejaría de ser un problema con
la pastilla de no dormir. A partir de
ese momento, podremos acceder a todas esas cosas que deseamos y nunca
conseguimos. Unos llegarían a ser ricos de una vez ya que tendrían tiempo para
desarrollar sus grandes ideas, otros conseguirían un cuerpo atlético y
saludable, ahora no lo tienen pero solo es por falta de tiempo.
Piensen en todos esos niños pudiendo
disfrutar un par de horas al día de sus padres, merece mucho la pena. Y si eso
no les conmueve, recuerden a esos abuelos que viven en una residencia. Solos,
sin ningún vínculo afectivo externo. ¡Piensen que maravilla! Desde ese momento,
recibirían la visita de sus atareados hijos al menos una vez a la semana.
Conseguir todo aquello que no hemos logrado
por culpa de la falta de tiempo sería factible. Al tener tiempo, mejoraría nuestra actitud
con el prójimo, lo convertiríamos en una necesidad. Si ahora tu jefe no te dice
nunca a pesar de tu esfuerzo ¡Buen trabajo! no es por otra cosa que por falta
de tiempo. Si lo tuviera lo haría, no lo dudes. Todos estaríamos mucho más
contentos pues nos veríamos reconocidos a menudo.
Debemos tener claro que si el vecino, no nos dice ni buenos días en
el ascensor, o ni siquiera nos da las gracias si le cedemos el paso no es por otra cosa
que por falta de tiempo; en algún momento tendrá que pensar ese hombre cómo
solucionar aquel problema. ¡Es normal! tenemos todos mucho que hacer y poco
tiempo. No lo hace a propósito, no es un desagradable, es una persona ocupada,
nada más.
No se sientan mal si cuando llegan a casa no
se «tiran» al suelo con su hijo a jugar o se sientan en la cama de su
adolescente hija, adicta a Twitter y a Facebook para ver cómo se encuentra. Si
no lo hacen es por la falta de tiempo. Si no le dicen a su pareja que hoy está
radiante o que es una persona importante en su vida es por la falta de tiempo, pensarlo lo piensan, pero esas cosas hay que
decirlas bien pues si las dices mal es mejor no decirlas y como no hay tiempo...
Si hoy en día no hay mucha gente, que dedique
cuatro minutos de su tiempo al mes, para hacer una transferencia de 10 euros a
una ONG de esas que lucha contra el hambre
no es por no tener dinero, ni por falta de gana. ¡Faltaría más! Es
solamente por falta de tiempo, ¡algún día lo haré! Esa frase es de las más utilizadas y eso
denota gran interés.
El tiempo. La clave es esa; si algún día se
consigue esa píldora, el mundo será un lugar mejor y todos seremos más felices.
La píldora de no dormir será el mayor invento. El descubrimiento del siglo, por
fin algo que nos dará el control perdido. A partir de ese momento, haríamos todo lo que
hay que hacer cada día para ser mejores personas, maravillosos padres, buenos
hijos y extraordinarios empleados, científicos, músicos, empresarios etc.
¿Qué pasa? ¿No me creen? Hagan la prueba. ¡Pregunten y verán! Todo el mundo les dirá que si no hacen todas
esas cosas, cada día, no es nada más que por falta de tiempo. Para nada es una
excusa. Eso es así.
Me atrevo a decir
que es una verdad absoluta, una realidad inflexible.
Pero ahora que lo pienso; la verdad es siempre tan relativa.
Garper J
2015
No hay comentarios:
Publicar un comentario